Una arquitectura que respira naturaleza
Balcones de Santa Lucía es una invitación a habitar el paisaje.
Un proyecto que nace del deseo de integrar la arquitectura con la naturaleza, de encontrar equilibrio entre el descanso, la convivencia y el movimiento cotidiano.
Cada espacio ha sido concebido como una extensión del entorno, un diálogo constante entre lo construido y lo vivo.
La esencia del proyecto
Diseño que conecta el alma con el entorno
En el corazón del conjunto, las zonas húmedas interiores y exteriores evocan la serenidad del agua como elemento central de la experiencia.
La luz natural se filtra entre las estructuras, reflejándose en las superficies líquidas y generando una atmósfera de calma, frescura y encuentro.
Los espacios destinados a la práctica del yoga y las áreas verdes invitan a reconectarse con el cuerpo y el entorno.
La huerta comunitaria, en cambio, propone un retorno a lo esencial: sembrar, cuidar, cosechar… y compartir.
Son espacios que cultivan no solo alimentos, sino vínculos, historias y momentos.
El encuentro como eje del diseño
El parque infantil y los salones sociales fueron pensados como escenarios de convivencia, donde la vida cotidiana se entrelaza con la alegría, el juego y la conversación.
El puente peatonal y el malecón prolongan esa experiencia hacia el exterior, invitando a recorrer, observar y respirar el paisaje desde nuevas perspectivas.
El hogar compartido
Las zonas de BBQ y la portería principal completan el recorrido con la calidez de lo cotidiano: el aroma del fuego compartido, la seguridad del hogar, la bienvenida amable que marca el inicio y el regreso.
Resultado destacado
Un proyecto donde el diseño arquitectónico y la naturaleza se entrelazan para crear un entorno armónico, funcional y profundamente humano.